Este evento rememora una de las etapas clave de la antigua Vuelta de Chile, y pone como protagonista a una de las rutas más difíciles del mundo.

E l año pasado, el desafío de hacer una carrera que emulara la etapa reina de la Vuelta Ciclista de Chile era una tarea importante y complicada. El ascenso a Portillo, trayecto que se realizó por última vez en 2004, no es fácil. Pero, a pesar de todo, la primera edición del Gran Fondo Merrell Portillo by GT cumplió las expectativas.

Para la segunda versión, el objetivo era congregar a más participantes para que disfrutaran de los paisajes espléndidos de la Quinta Región interior. Y se logró.

Pero no solo se trata de recordar una prueba histórica. El reto también estaba en posicionar a esta competencia como un fijo en el calendario del ciclismo de ruta. El objetivo es aportar al fomento de esta disciplina. En esta prueba, diversas entidades se unieron para que fuera un éxito.

“Nuestro principal objetivo es que la gente se vaya con una experiencia enriquecedora. Y lo cumplimos. Quedamos satisfechos con el trabajo y tranquilos, porque se convirtió en un día redondo. Además, se repitieron muchas caras del año pasado, lo que ratifica la calidad del evento”, aseguró José Tomás Larraín, productor general de Cuestarriba Marketing Deportivo, empresa organizadora.

“La elección de este trayecto fue para recordar lo dura que era esta etapa. Nos afianzamos del peso histórico que tiene. Y, además, en Chile no hay muchas carreras de este tipo. Nosotros fuimos pioneros en lanzar esta competencia”, sentenció.

310
fueron los varones inscritos en la competencia. Y hubo 40 damas.