Por Marcela Lladó, Presidenta Asociación Vive la Bici

Vive la Bici está conformado por ciudadanos con inquietudes socio-urbanas, comprometidos en provocar cambios en la forma de habitar la ciudad, incentivando acciones que aporten a la sustentabilidad y movilidad eficiente. En 2012, luego de nuestra participación en agrupaciones pro ciudad amigable desarrollando múltiples iniciativas socio comunitarias, continuamos nuestro trabajo bajo el alero de Vive la Bici, donde además de promover la educación vial sostenible, nos orientamos a crear conciencia sobre la urgencia de incluir y facilitar una ciudad enfocada en las necesidades de las personas de todas las edades y con diferentes capacidades, quiénes son la mayoría de la población que se desplaza caminando, en transporte público y en bicicleta. Las iniciativas desarrolladas por los miembros de Vive la Bici se caracterizan por una motivación que nace de la experiencia como ciclistas urbanos, quienes desde la vivencia ciudadana han motivado acciones que invitan a reflexionar en torno a la ciudad, entendiéndola como un derecho humano que debe ser garantizado, por ello nos proponemos invitar a vivir la bici.

 

De las actividades más destacadas que hemos realizado podemos contar la Medición de Eficiencia en Modos de Transportes MEMT desde el año 2008. Esta Medición consiste en hacer el ejercicio, a través de una muestra ciudadana simple, no probabilística, de medir el trayecto desde un punto A en distintos medios de transportes hasta un único punto B, donde , se refuerza nuestra completa convicción que el modo de transporte bicicleta en temporada normal, día laboral, horario punta mañana, en trayectos de 7 km o superior es el más eficiente, económico, sustentable y limpio, ya que su tiempo de traslado es considerablemente menor a la percepción general de la ciudadanía en relación a los modos motorizados y perfectamente realizables sin requerir de un estado físico atlético.

En abril del 2012, organizamos junto a La Bicindad la primeria Feria de las Pulgas Ciclista de Chile (y Sudamérica) en el Barrio Brasil, idea que imitamos de EE.UU. Europa y Japón. La idea original era vender cambiar o regalar partes usadas de bicicletas como así también productos realizadas con insumos de bicicletas y artesanías referentes a la temática. Llego a reunir más de 350 personas inscritas para sus stands, entre 5mil y 8mil personas en sus eventos incluso llegaban hasta de regiones. La última versión de la Feria se realizó en agosto de 2015 en Matucana 100. La “Feria de las Pulgas Ciclistas” llamada después “Feria de la Bicicleta” contribuyó en gran medida a diseñadores independientes para realizar sus trabajos pensando en el usuario de la bicicleta, dando un auge a la “Cultura del Ciclismo” con una oferta más personalizada. La feria tuvo tanto éxito que hubo otras en Santiago, en regiones y algunos países de Sudamérica como México, Argentina, Ecuador y Brasil.

Otro evento anual que realizamos desde el 2012 son los Alley Cat, se realizan cada 08 de diciembre en vísperas de la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez aprovechando el cierre de la Ruta 68 entre las ciudades de Santiago y Valparaíso. No hay otro lugar del mundo libre de automotores, donde se abre una autopista de 120km sólo para peatones y ciclistas por un tiempo de 30 horas aproximadas, por lo que es una ocasión ideal para realizar esta carrera.

 

¿Qué queremos como VLB?

Queremos romper con la tendencia de crear ciudades insustentables basadas en el uso del automóvil particular y promover ciudades inclusivas que considere a todos sus habitantes como adultos mayores, niños y personas con movilidad reducida. También mejorar las condiciones en las vías, mientras más ciclistas por las calles las ciudades se hacen más seguras, asimismo aportar a construir ciudades amigables con el medio ambiente ayudando a descongestionar el espacio público de forma 100% limpia e incentivar el transporte activo en la población que ayude a erradicar el sedentarismo.

Para ello creemos indispensable que las políticas públicas se enfoquen en construir ciudades para las personas y no para el tránsito de vehículos. Es imperativo desincentivar el uso indiscriminado del automóvil particular, mejorar el transporte público, promover la intermodalidad y sobre todas las cosas, reducir límite máximo de velocidad en zonas urbanas a 40km, sin rango de tolerancia ni escala piramidal contravencional, donde riesgo de fallecimiento disminuye considerablemente a sólo un 10% en comparación al límite máximo de 50km propuesto por el Ejecutivo, que entiende como “aceptable” riesgo fallecimiento de un 80%.