Ex campeona de bicicross lucha contra la esclerosis múltiple y familia busca tratamiento con células madres

166

Cuando tenía 18 años y mientras se destacaba en las pistas, fue diagnosticada con la enfermedad.

Los médicos le anunciaron que a lo más llegaría a los 40 años, pero el 21 de noviembre, Verónica Aqueveque Pérez celebró 48, con una fiesta de helados. Una forma de hacerle pasar momentos agradables en el drama que vive a diario. Cuando tenía 18 años y mientras se destacaba en las pistas de bicicross, fue diagnosticada con esclerosis múltiple.

Se trata de una enfermedad progresiva del sistema nervioso central, que le causaba crisis de vez en cuando, pero que desde hace un mes la tienen completamente postrada, pesando solamente 38 kilos y con su familia buscando desesperadamente ayuda.

En su hogar en la población Las Naciones, Verónica Aqueveque está al cuidado de sus padres, Humberto Aqueveque Cárdenas y Miriam Pérez Gallardo, además de la menor de sus hijas, Verónica Paz Andrade Aqueveque, que a sus cortos diez años es la que más sufre con la condición de deterioro que experimenta su madre, aunque demuestra en cada palabra tener una fortaleza digna de admirar.

“Yo lo que más pido que, de verdad, alguien pueda ayudarnos en este caso. Esto no es muy bueno para mí tampoco, mi mamá no está bien, nosotros tampoco, necesitamos de verdad ayuda”, clamó la estudiante de cuarto básico del Colegio Punta Arenas.

Campeona de bicicross

A principios de la década del ’80, Verónica Aqueveque era una de las promisorias figuras del bicicross regional, disciplina deportiva que causó furor en esos años. Su madre recuerda cómo de a poco fue viendo cómo Verónica iba imponiéndose a sus rivales de turno. “Ella fue la primera que corrió bicicross en las mujeres, fue tres veces campeona regional y vicecampeona de Chile. Pero empezó con la esclerosis incluso cuando estaba corriendo, cuando perdió el título de Chile le dio la primera crisis, se cayó y llegó en segundo lugar, pero ella llegó a la meta arrastrando la bicicleta, eso fue como el año 1983, tenía 13 años. En ese tiempo estaba Oscar Bravo, presidente del Club de Bicicross, y Milenko Buljan”, recordó Miriam Pérez.

Pero esa caída fue el presagio de la pesadilla que vendría. “Después de eso empezó paulatinamente a darle crisis. Estuvo ciega durante tres meses, en el Hospital Paula Jaraquemada, y en ese tiempo pensaban que era un tumor cerebral, porque no había resonancia magnética estaba solamente el escáner, y le hicieron muchos exámenes, que arrojaban que no tenía tumor. Hasta que en Punta Arenas se le descubrió la esclerosis, por el año 86, ella tenía 18 años. Se le empezó a paralizar el cuerpo, la mitad de la cara, no caminaba, pero se recuperaba, porque la de ella era benigna, pero de todas maneras iba dejando su marca ante cada crisis, durante más de veinte años la fue atendiendo el doctor Camilo Arriagada en Santiago, que era profesor de universidad y le hacía clases al doctor Ramiro Fernández que cuando se recibió, comenzó a atender a Verónica y desde la fecha, han pasado veinte años. Tomaba dos medicamentos semanales, que eran carísimos, más de 2 millones de pesos mensuales, porque su enfermedad no estaba en el Auge”, recordó su madre, ya que por sus problemas, Verónica se comunica poco. “Pedíamos cheques, pagamos a 30 días, mi esposo trabajaba en Chonchi, estuve un tiempo muy mal económicamente y el esposo de ella Juan Zec la ayudó en un 90% se portó muy bien con ella hasta que la enfermedad pasó al Auge y ahí se terminaron prácticamente los problemas, y trabajábamos con puros cheques a fecha”.

A duras penas, la familia pudo mantener los tratamientos, pero pese a ello, la ex ciclista pudo ser madre de tres hijos: Daniela Zec Aqueveque, que tiene 29 años; Yerko, de 23 y la ya mencionada Verónica, de 10 años.

Células para vivir

Los padres de Verónica Aqueveque son jubilados y deben hacer grandes esfuerzos para mantener a su hija, a pesar de que del consultorio Fenton van a controlarla, donde el médico Angelo García se ha encargado de su alimentación.

Pero en esta búsqueda de una solución, han llegado a los tratamientos a través de células madres, pero ahí nuevamente lo económico es la principal dificultad. “No tenemos los medios porque los dos somos jubilados, y usted sabe que la jubilación es una miseria, y estamos tratando de conseguir células madres, no para sanarla, porque sabemos que no la vamos a sanar, pero sí darle mejor calidad de vida, por lo menos que pueda estar sentada en el living, que pueda recuperar un poco su peso, porque en este momento está pesando 38 kilos, y mide 1,65, está súper delgada”, lamentó su madre.

El que levanta el ánimo en la familia es Humberto Aqueveque, que piensa que siempre puede haber una esperanza. “Tengo una amiga que su hijo está en Alemania y la llamó para ver tratamientos, y me dijo ‘tráemela para acá, porque es gratis’, pero llevarla allá en las condiciones y la estadía, uno está sonado. En México también hay células y valen 50 lucas, incluso Chile está creando células madres, a un músico de la Casa Azul le sacaron la célula de la rodilla, la hicieron crecer y en tres meses se la inyectaron y está caminando. Entonces yo no pierdo la fe, porque el mismo doctor dijo que era tarde, pero nunca es tarde. Dice que es muy avanzada, yo sé que al colocarle las células madres no se va a mejorar, lo tengo claro, pero va a mejorar su calidad de vida”, recalcó el padre.

Por eso la solución para la familia es clara: “Lo que pido es que alguien que nos ayude a conseguir una célula madre en Chile, yo sé que no se va a mejorar, porque está muy avanzado, pero puede ser que tenga una calidad de vida mejor que la que tiene ahora, aunque como madre quiero que viva, pero tampoco quiero que sufra”, concluyó Miriam Pérez.