9 errores que los ciclistas principiantes deben evitar

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¿Cómo evitar inconvenientes comunes cuando estás apenas empezando a pedalear?

Aquí hay algunos inconvenientes comunes para los nuevos ciclistas y soluciones simples que pueden hacer sus salidas más seguras y agradables.

Asientos muy bajos

¿Experimentas dolor en la parte delantera de la rodilla? Tu asiento probablemente está demasiado bajo, lo que hace que sub-extiendas el giro de los pedales. Con el asiento a la altura adecuada, la rodilla debe estar ligeramente doblada en la parte inferior de la vuelta de pedaleo, cuando el cigüeñal esté paralelo al tubo del asiento y no perpendicular al suelo. Para corroborar esto, pedalea con los talones y sin asegurarte: deberías apenas alcanzar el pedal en la parte baja del giro, sin mover la pelvis. Mide entonces la distancia entre el soporte inferior y la parte superior del asiento: esa es la altura apropiada.

Asumir que necesitas el mejor equipamiento

No necesitas ropa lujosa, zapatos especiales o una bicicleta de primera línea para volverte un ciclista. Claro: usar estos recursos puede ser muy divertido, pero no hay nada más satisfactorio que superar un montón de bicicletas de alta gama en subida montando un modelo tradicional. Lo importante es que salgas allá afuera a practicar: podrás preocuparte por las mejoras más adelante.

Usar bicicletas inadecuadas

El factor más importante a la hora de pedalear es la forma en que tu bicicleta se adapta a ti: si te sientes incómodo no vas a pasar mucho tiempo en ella, así estés muy emocionado por salir a pedalear. Para conseguir el ajuste correcto, dos son los elementos clave: la altura del asiento y el alcance del volante. La altura del asiento debe ser suficiente como para formar apenas una muy ligera curva en la rodilla cuando tu pie esté en la parte inferior de la vuelta del pedal. Por otro lado, un alcance del volante adecuado implica que los brazos y el torso formen un ángulo de 45 grados sobre la bicicleta: si es demasiado largo, tu espalda terminará adolorida por la flexión realizada para alcanzar el manubrio; al contrario, si es demasiado corto, tus rodillas estarán demasiado cerca de tus brazos, lo que podría entorpecerte a la hora de pedalear. En este sentido, cuando estés comprando una bici, asegúrate de probarla para ver que su tamaño sea el correcto para ti.

No realizarle el mantenimiento adecuado a tu bicicleta

No necesitas ser un mecánico profesional, pero el mantenimiento rutinario no sólo te ahorrará unos repuestos en la tienda de bicicletas, sino que también prolongará su vida útil. Limpiar y engrasar el soporte del asiento, lubricar la guía de cables del eje pedalier y asear periódicamente la cadena son las más sencillas tareas de mantenimiento que tu mecánico desearía que hicieras.

Intentar llegar demasiado lejos, demasiado pronto

La mayoría de las lesiones se originan cuando intentas recorrer mucho kilometraje sin estar preparado. Ajústate lentamente y darle tiempo a tu cuerpo para adaptarse a nuevas distancias. De igual modo, si estás dando una vuelta para entrenarte no arranques demasiado rápido puesto que corres el riesgo de agotarte y fatigarte antes de terminar: calienta durante el primer tercio del recorrido, luego establece un ritmo fijo para el segundo y finalmente da todo lo que tienes en el último tramo.

No llevar un repuesto o un kit de reparaciones

Imagina que vas por el camino, manejando con el viento a favor, disfrutando el momento. De repente escuchas ese sonido inconfundible del aire escapando de los neumáticos, lo cual rompe tu ensueño pacífico y pone fin a la fiesta. Si tu plan de respuesta ante llantas desinfladas es llamar a un amigo, sería preferible que aprendieras a reemplazarlas o repararlas: no vas a creer lo independiente que te sentirás al contar con las herramientas adecuadas a mano (una cámara, un kit de reparaciones, llaves o un mino-bombín) y el saber cómo usarlas para volver a la vía en 15 minutos.

No usar los cambios

Los cambios son tus mejores amigos en una subida y tu mayor fuente de velocidad en un tramo largo y con muchas curvas. No obstante, se necesita un poco de práctica para obtener la habilidad de reconocer cuándo y cómo cambiar uno por otro más eficiente. Siempre es recomendable cambiar a un engranaje más suave en las subidas o cuando manejas con el viento en contra, y usar uno más duro en superficies planas o si el viento sopla desde atrás. En caso de duda, cambia antes de que cambie el terreno.

Al momento de cambiar reduce la intensidad del pedaleo, especialmente durante un ascenso: si lo haces muy fuertemente, la cadena puede saltar o incluso salirse. Finalmente, es importante recordar que se debe evitar el encadenamiento cruzado, puesto que no sólo fuerza el sistema de engranaje sino que también te limita al momento de realizar cualquier cambio.

 

No seguir a la manada

Los recorridos en grupo tienen su propio protocolo y etiqueta por una razón: es fácil causar un accidente si tu manejo no es predecible. Si es tu primera vez paseando en grupo, quédate en la parte posterior, observa y pide ayuda si la necesitas. Otras cosas que puedes hacer son pedalear suavemente, mantenerte cerca y mirar siempre hacia adelante. A medida que vayas adquiriendo experiencia puedes incluso tomar turnos en el frente para compartir dicha responsabilidad con el grupo, respetando siempre la técnica adecuada a la hora de volver a la parte posterior.

No cargar suficientes provisiones

Si sólo vas a pasear por una hora no es necesario comer en la bici, pero sí tomar suficiente agua. Por el contrario, si planeas manejar por más de dos horas lleva un refrigerio, empieza a comer de 45 minutos a una hora de haber iniciado el viaje, y sigue consumiendo pequeñas cantidades cada 15 o 20 minutos. Esto es sumamente importante pues obviarlo puede llevar tu cuerpo a estado de hipoglucemia o shock insulínico. Recuerda: cansancio, irritabilidad, mareos, náuseas o confusión no son las mejores formas de terminar tu paseo.