El británico de origen keniano Chris Froome (Sky) no ha querido calificar como “una obsesión” el intento de conquista de la 72 Vuelta a España que se inicia el sábado en Nimes aunque “es una carrera en la que realmente disfruto compitiendo cada año” y que afronta como “un desafío”. 

No obstante, ha reconocido que a La Vuelta llegan con la formación “más fuerte que hemos puesto nunca en la línea de salida” y ha expresado su satisfacción de que hayan sido capaces de hacerlo después de haber contado en su apoyo “un equipo tan fuerte en el Tour de Francia”. 

“Es un conjunto bien equilibrado y fuerte. Hay una sensación de sentimiento en el equipo mayor que en otras ocasiones”, ha manifestado en su comparecencia en la rueda de prensa de los favoritos en el Anfiteatro de Nimes. 

“Obviamente es complicado volver a alcanzar un mes después el mismo nivel de forma tras el Tour de Francia, pero realmente disfruto ese desafío”, ha afirmado 

En cuanto a su puesta a punto, ha destacado que en esta ocasión, al contrario que le sucedió en 2016 cuando intercaló su presencia en los Juegos Olímpicos de Río entre el Tour y la Vuelta, algo que no le ha pasado ahora y que le ha permitido concentrarse únicamente en la ronda española. 

Froome ha recordado que en la carrera española se va a encontrar “a un montón de rivales muy fuertes”, además de que en los 21 días de carrera deberán afrontar “nueve finales en alto que serán realmente difíciles”, mientras que ha puesto su mirada en la contrarreloj de 40 kilómetros entre el Circuito de Navarra y Logroño la tercera semana en la que es consciente de que puede estar la clave para sus aspiraciones antes de subir el último día el complicado Angliru en una etapa que “impone mucho respeto”. 

En su opinión la Vuelta va a suponer un pulso entre dos tipos muy diferentes de corredores “los escaladores puros y los contrarrelojistas”.